Inspiración cero.
Tengo el bocho quemado.
Debería irme de viaje pa' recuperar las energías.
Basta de facultad.
Basta de trabajo.
Basta de la fucking rutina.
Sí a las caricias y a los mimos de la gente que amo.
Sí a la magia de las sonrisas que me llenan el alma.
28 de junio de 2010
26 de mayo de 2010
Elegir...
Siempre hay que elegir, ya estoy cansada.
Para todo lo que uno quiere hacer hay que optar entre una cosa y otra.
Desde que te levantás hasta que te vas a dormir..
Yo no soy buena con las decisiones, no sé cuándo tomarlas, ni por qué y menos que menos, para qué...
Si uno no tuviera que andar eligiendo todo el tiempo, las cosas serían más fáciles, definitivamente.
Además, no sé si uno esta preparado para tomar todo tipo de decisiones, porque hay algunas que son fáciles y otras no tanto.
Me levanto ahora o en cinco minutos?
Me como las galletitas que sobraron o una rodaja de queso y dulce?
Le digo que sí o le digo que no?
Sigo escribiendo o me voy a hacer algo más productivo?
Devuelvo lo que me dan o no sirve pagar con la misma moneda?
Es idiota o se hace?
A la gran mayoria de estas elecciones les encontramos respuesta sin darnos cuenta, porque claramente, la vida no nos da tiempo para parar y pensar cada decisión.
Entonces ahí es donde todo sale como el culo, porque uno no tiene tiempo ni para decidir que quiere comer. Porque si perdés un segundo más debatiendo con vos mismo entre las galletitas que sobraron y la rodaja de queso y dulce de batata, cuando mirás el reloj se te pasó la hora de la merienda y tenés que ir a bañarte, a comprar, a visitar a tu tía, a suicidarte o a hacer lo que tenías programado para después de la merienda.
Me asombra que la gente corre, corre para llegar a hacer todo, entonces mientras se toma unos mates va enchufando la plancha para repasar un jean y como la plancha no esta caliente del todo mientras se saca el esmalte hecho percha que tiene en las uñas a la vez que tararea un tema de Sabina que puso de fondo para amenizar la cosa.
Después de hacer todo, se me pregunta, me pregunto, que disfruté? Los mates? Planchar? Arreglarme las uñas? Escuchar mi tema favorito de Sabina? No, no disfruté nada. Y no solo eso, sino que todo me salió como el culo: los mates estaban horribles, el jean quedó arrugado, me quedó esmalte rojo en las uñas y el tema de Sabina lo escuché por la mitad.
Entonces, que gané con correr? Nada.
Lo gracioso es que verlo en ejemplos asi puede parecer una pavada lo que digo, pero si pensamos que desde la misma forma en la que corremos en estas tareas lo hacemos con algunas como: Paso cinco minutos a ver a Fulanito que hace un montón que no lo veo, mientras tomamos unos mates le mando un mensaje de texto a Menganito para juntarnos en veinte minutos en la esquina, pero uy! la puta, me esta llamando Sultano que en media hora esta en casa y yo que quería prepararme para salir con mi chico a la noche. Y al día siguiente decimos, tuve un finde movidito, pero la pasé re bien!
MENTIRA! La pasamos como el culo, porque no DISFRUTAMOS NADA!
No corro más, no tomo más decisiones sin pensarlas, lo que pueda hacer lo haré y para lo que me falte tiempo tendré mi elección pensada para adelantar algunos pasos en mi próxima vida!
Siempre hay que elegir, ya estoy cansada.
Para todo lo que uno quiere hacer hay que optar entre una cosa y otra.
Desde que te levantás hasta que te vas a dormir..
Yo no soy buena con las decisiones, no sé cuándo tomarlas, ni por qué y menos que menos, para qué...
Si uno no tuviera que andar eligiendo todo el tiempo, las cosas serían más fáciles, definitivamente.
Además, no sé si uno esta preparado para tomar todo tipo de decisiones, porque hay algunas que son fáciles y otras no tanto.
Me levanto ahora o en cinco minutos?
Me como las galletitas que sobraron o una rodaja de queso y dulce?
Le digo que sí o le digo que no?
Sigo escribiendo o me voy a hacer algo más productivo?
Devuelvo lo que me dan o no sirve pagar con la misma moneda?
Es idiota o se hace?
A la gran mayoria de estas elecciones les encontramos respuesta sin darnos cuenta, porque claramente, la vida no nos da tiempo para parar y pensar cada decisión.
Entonces ahí es donde todo sale como el culo, porque uno no tiene tiempo ni para decidir que quiere comer. Porque si perdés un segundo más debatiendo con vos mismo entre las galletitas que sobraron y la rodaja de queso y dulce de batata, cuando mirás el reloj se te pasó la hora de la merienda y tenés que ir a bañarte, a comprar, a visitar a tu tía, a suicidarte o a hacer lo que tenías programado para después de la merienda.
Me asombra que la gente corre, corre para llegar a hacer todo, entonces mientras se toma unos mates va enchufando la plancha para repasar un jean y como la plancha no esta caliente del todo mientras se saca el esmalte hecho percha que tiene en las uñas a la vez que tararea un tema de Sabina que puso de fondo para amenizar la cosa.
Después de hacer todo, se me pregunta, me pregunto, que disfruté? Los mates? Planchar? Arreglarme las uñas? Escuchar mi tema favorito de Sabina? No, no disfruté nada. Y no solo eso, sino que todo me salió como el culo: los mates estaban horribles, el jean quedó arrugado, me quedó esmalte rojo en las uñas y el tema de Sabina lo escuché por la mitad.
Entonces, que gané con correr? Nada.
Lo gracioso es que verlo en ejemplos asi puede parecer una pavada lo que digo, pero si pensamos que desde la misma forma en la que corremos en estas tareas lo hacemos con algunas como: Paso cinco minutos a ver a Fulanito que hace un montón que no lo veo, mientras tomamos unos mates le mando un mensaje de texto a Menganito para juntarnos en veinte minutos en la esquina, pero uy! la puta, me esta llamando Sultano que en media hora esta en casa y yo que quería prepararme para salir con mi chico a la noche. Y al día siguiente decimos, tuve un finde movidito, pero la pasé re bien!
MENTIRA! La pasamos como el culo, porque no DISFRUTAMOS NADA!
No corro más, no tomo más decisiones sin pensarlas, lo que pueda hacer lo haré y para lo que me falte tiempo tendré mi elección pensada para adelantar algunos pasos en mi próxima vida!
8 de mayo de 2010
Tema del día: La gente patética.
Sí, me dispongo a hablar de esa gente porque ya me tiene cansada.
Esta lleno, por todos lados, es una cosa increíble, cada segundo descubro que hay más.
Peeeero, como siempre y como en todas las cosas, siempre hay algunas más patéticas que otras, no? Por supuesto, son esas que necesitan urgentemente destacarse del resto de alguna manera y lo hacen.
Odio esas personas que se creen que uno debería estar siempre teniendoles la vela con todo. Todavía no entiendo como pueden creer que alguien va a hacerlo, y en el peor de los casos, entiendo aún menos como alguien puede hacerlo. Me parece más patético todavía.
A veces quisiera no leer más nada, para no amargarme más, para evitar encontrar falsedad tras falsedad y sentirme un poquito más pelotuda a medida que leo cada palabra.
Yyyy, otras veces, muchas, me gustaría regalar ojos nuevos, sí, sí, lo que leen, OJOS NUEVOS. Creo que definitivamente, los que algunas personas tienen no les funcionan bien...
Porque si no fuera así, dejarían de hacer miles de cosas que las perjudican, pero no, ahí están, poniendose en el grupo de los "lame culos" que mencionaba antes, ergo, uniéndose a mi grupo de gente "Patética por demás" =/
En feeeeeeeeeen, frase de cabecera, "no hay peor ciego que el que no quiere ver"
Para concluir, me gustaría decirle a mis queridos lectores (?) que a partir de ahora esa clase de gente me puede chupar bien un huevo y la mitad del otro! :)
Sí, me dispongo a hablar de esa gente porque ya me tiene cansada.
Esta lleno, por todos lados, es una cosa increíble, cada segundo descubro que hay más.
Peeeero, como siempre y como en todas las cosas, siempre hay algunas más patéticas que otras, no? Por supuesto, son esas que necesitan urgentemente destacarse del resto de alguna manera y lo hacen.
Odio esas personas que se creen que uno debería estar siempre teniendoles la vela con todo. Todavía no entiendo como pueden creer que alguien va a hacerlo, y en el peor de los casos, entiendo aún menos como alguien puede hacerlo. Me parece más patético todavía.
A veces quisiera no leer más nada, para no amargarme más, para evitar encontrar falsedad tras falsedad y sentirme un poquito más pelotuda a medida que leo cada palabra.
Yyyy, otras veces, muchas, me gustaría regalar ojos nuevos, sí, sí, lo que leen, OJOS NUEVOS. Creo que definitivamente, los que algunas personas tienen no les funcionan bien...
Porque si no fuera así, dejarían de hacer miles de cosas que las perjudican, pero no, ahí están, poniendose en el grupo de los "lame culos" que mencionaba antes, ergo, uniéndose a mi grupo de gente "Patética por demás" =/
En feeeeeeeeeen, frase de cabecera, "no hay peor ciego que el que no quiere ver"
Para concluir, me gustaría decirle a mis queridos lectores (?) que a partir de ahora esa clase de gente me puede chupar bien un huevo y la mitad del otro! :)
25 de abril de 2010
19 de abril de 2010
Hace falta cortar dos porciones de torta?
Miércoles mañana para ser,
como ese día de la semana
para sentarse a leer
y ver desde afuera el amanecer.
Sin nubes, con viento y hojas sobre el suelo
mañana puede ser un día para recorrer,
para perseguir vientos y guardarlos,
antes de que esos aires ya no sepan que ser.
Con caras mirando ramas...
ramas sin hojas... en esta hoja vas a leer,
la historia de una sopa que siempre quizo ser caldo
y se cambió de vereda y se hecho a perder.
Locuras perdidas en roperos viejos,
de una abuela en pijama mirando el sol ponerse...
tomando mates de un termo ya frío,
que lo tiene desde que se levantó para después salir a recorrer.
Mañana ya no va a estar sola, ya no.
Mañana va a estar mirando el mar.
como ese día de la semana
para sentarse a leer
y ver desde afuera el amanecer.
Sin nubes, con viento y hojas sobre el suelo
mañana puede ser un día para recorrer,
para perseguir vientos y guardarlos,
antes de que esos aires ya no sepan que ser.
Con caras mirando ramas...
ramas sin hojas... en esta hoja vas a leer,
la historia de una sopa que siempre quizo ser caldo
y se cambió de vereda y se hecho a perder.
Locuras perdidas en roperos viejos,
de una abuela en pijama mirando el sol ponerse...
tomando mates de un termo ya frío,
que lo tiene desde que se levantó para después salir a recorrer.
Mañana ya no va a estar sola, ya no.
Mañana va a estar mirando el mar.
Sebastián Interlichio
9 de abril de 2010
Sonó el despertador, indicándole que eran las 7, como lo hacía todas las mañanas. El sonido repicó en su cabeza, transmitiéndole el mensaje. Era hora de levantarse. Abrió un ojo con cautela y se sintió feliz de encontrarse en el mismo lugar en el que se había dejado caer la noche anterior. Eso significaba que, por ahora, todo estaba en orden.
Primero estiró un brazo, luego el otro... ahora su pierna derecha y segundos después era la izquierda la que se desperezaba. Frotó sus manos por los ojos, contó 1...2...3 y se levantó de un salto.
Que frío, la puta madre! Corrió a vestirse. El atuendo del día se formaba con un jean azul clásico y una remera roja.. sí, rojo, rojo pasión... Hoy va a ser mí día, lo sé!
Se sirvió una taza de café, agarró el banquito de la cocina y salió a la vereda para no perder la costumbre ni cortar con la rutina. Colocó estrategicamente el asiento en el vértice, entre la pared y la ventana, y volvió a entrar.
Bebió de un sorbo el café, dejó la taza en la pileta de la cocina y salió de nuevo. Una vez más se dejó caer en el banco y se predispuso a esperar, como siempre. Sin embargo, esa mañana, entre las cotidianas cosas que vio pasar, observó también algunas no tan comúnes.
El cadete del correo entregando sus pedidos, un perro maloliente, el camión de la basura haciendo su recorrido.
Un niño camino a la escuela y segundo después, otro que lo perseguía silenciosamente para darle una sorpresa. La vecina haciendo las compras, el policía de la esquina con la misma cara de culo otra vez, un mendigo.
Desfilaron ante sus ojos incontables hojas, de todas las formas y tamaños posibles, sin dudas, el otoño se hacía notar.
Un papel de alfajor pasó rodando y atrás venía un gatito que chupeteaba el piso mugriento.
La prostituta del barrio ya se había parado en su esquina predilecta y sólo esperaba la llegada de algún cliente.
Por la vereda de enfrente pasaba un viejo barbudo que sin dudarlo un instante cruzó la calle y le preguntó a Alma por qué todos los días se sentaba ahí sin hacer nada. Ella, nunca le contestó lo que el hombre quería saber, en cambio, le habló del clima, de los precios, del gobierno, de la inseguridad y de todos esos temas que uno saca cuando quiere evitar contestar lo que se le pregunta.
Un vendedor de ajo, el afilador y una muchacha muy linda que iba al trabajo.
Alma se levantó y entró. Agarró de la heladera una porción de pizza fría, se la tragó, tomó un traguito de gaseosa y volvió a salir, almorzada.
Pasó un pibe, bastante perdido, al que le indicó cómo llegar a destino.
Una mariposa se posó en el marco de la ventana y la miró con curiosidad.
El viento levantó una polvoreda que la hizo toser. Después estornudar.
Ver pasar a los chicos con sus guardapolvos y mochilas le indicó que la merienda estaba en camino así que sacó del bolsillo un chocolate y se lo comió, así, sín más.
Tiró el papel al piso y lo vio alejarse por la avenida. Un segundo después, curiosamente, pasaba un gatito que chupeteaba el piso mugriento.
Las señoras paseaban sus perros y cargaban pesadas bolsas con compras.
Ocho años, sí, ocho años debía tener el nene que caminaba aspirando pegamento en una bolsita. Alma se entristeció.
El policía y la prostituta abandonaron sus puestos de trabajo y se fueron. Juntos, claro.
Volvía a pasar el camión de la basura haciendo su recorrido y la noche la sorprendió pensando que nunca llegaría lo que tanto esperaba.
Agobiada agarró el banquito y entró. Cerró la puerta con llave y corrió la cortina. Comió unos fideos recalentados que habían sobrado de la noche anterior y dejó los platos para lavarlos al día siguiente.
Se sacó el jean y la remera color rojo pasión que no le había servido para una mierda.
Se sentó en la cama y lloró.
Hacía años que Alma repetía esta secuencia esperando ver pasar ante sus ojos lo que todos buscamos desesperadamente. Pero nunca llegaba, veía pasar toda clase de cosas, buenas, malas, raras, tiernas, tristes... menos eso. Pensó que quizás estaba equivocada, que ansiaba toparse con algo que no existía en realidad y se deprimió.
Un rato más tarde miró la foto de su mamá en la mesita de luz, sonrió y cambió de parecer.
Sí existía, por supuesto. Se sintió feliz, renovada, con ganas, llena de energía. Sabía que mañana iba a ser su día, mañana iba a ver pasar a "su verdadero amor" en versión masculina.

Primero estiró un brazo, luego el otro... ahora su pierna derecha y segundos después era la izquierda la que se desperezaba. Frotó sus manos por los ojos, contó 1...2...3 y se levantó de un salto.
Que frío, la puta madre! Corrió a vestirse. El atuendo del día se formaba con un jean azul clásico y una remera roja.. sí, rojo, rojo pasión... Hoy va a ser mí día, lo sé!
Se sirvió una taza de café, agarró el banquito de la cocina y salió a la vereda para no perder la costumbre ni cortar con la rutina. Colocó estrategicamente el asiento en el vértice, entre la pared y la ventana, y volvió a entrar.
Bebió de un sorbo el café, dejó la taza en la pileta de la cocina y salió de nuevo. Una vez más se dejó caer en el banco y se predispuso a esperar, como siempre. Sin embargo, esa mañana, entre las cotidianas cosas que vio pasar, observó también algunas no tan comúnes.
El cadete del correo entregando sus pedidos, un perro maloliente, el camión de la basura haciendo su recorrido.
Un niño camino a la escuela y segundo después, otro que lo perseguía silenciosamente para darle una sorpresa. La vecina haciendo las compras, el policía de la esquina con la misma cara de culo otra vez, un mendigo.
Desfilaron ante sus ojos incontables hojas, de todas las formas y tamaños posibles, sin dudas, el otoño se hacía notar.
Un papel de alfajor pasó rodando y atrás venía un gatito que chupeteaba el piso mugriento.
La prostituta del barrio ya se había parado en su esquina predilecta y sólo esperaba la llegada de algún cliente.
Por la vereda de enfrente pasaba un viejo barbudo que sin dudarlo un instante cruzó la calle y le preguntó a Alma por qué todos los días se sentaba ahí sin hacer nada. Ella, nunca le contestó lo que el hombre quería saber, en cambio, le habló del clima, de los precios, del gobierno, de la inseguridad y de todos esos temas que uno saca cuando quiere evitar contestar lo que se le pregunta.
Un vendedor de ajo, el afilador y una muchacha muy linda que iba al trabajo.
Alma se levantó y entró. Agarró de la heladera una porción de pizza fría, se la tragó, tomó un traguito de gaseosa y volvió a salir, almorzada.
Pasó un pibe, bastante perdido, al que le indicó cómo llegar a destino.
Una mariposa se posó en el marco de la ventana y la miró con curiosidad.
El viento levantó una polvoreda que la hizo toser. Después estornudar.
Ver pasar a los chicos con sus guardapolvos y mochilas le indicó que la merienda estaba en camino así que sacó del bolsillo un chocolate y se lo comió, así, sín más.
Tiró el papel al piso y lo vio alejarse por la avenida. Un segundo después, curiosamente, pasaba un gatito que chupeteaba el piso mugriento.
Las señoras paseaban sus perros y cargaban pesadas bolsas con compras.
Ocho años, sí, ocho años debía tener el nene que caminaba aspirando pegamento en una bolsita. Alma se entristeció.
El policía y la prostituta abandonaron sus puestos de trabajo y se fueron. Juntos, claro.
Volvía a pasar el camión de la basura haciendo su recorrido y la noche la sorprendió pensando que nunca llegaría lo que tanto esperaba.
Agobiada agarró el banquito y entró. Cerró la puerta con llave y corrió la cortina. Comió unos fideos recalentados que habían sobrado de la noche anterior y dejó los platos para lavarlos al día siguiente.
Se sacó el jean y la remera color rojo pasión que no le había servido para una mierda.
Se sentó en la cama y lloró.
Hacía años que Alma repetía esta secuencia esperando ver pasar ante sus ojos lo que todos buscamos desesperadamente. Pero nunca llegaba, veía pasar toda clase de cosas, buenas, malas, raras, tiernas, tristes... menos eso. Pensó que quizás estaba equivocada, que ansiaba toparse con algo que no existía en realidad y se deprimió.
Un rato más tarde miró la foto de su mamá en la mesita de luz, sonrió y cambió de parecer.
Sí existía, por supuesto. Se sintió feliz, renovada, con ganas, llena de energía. Sabía que mañana iba a ser su día, mañana iba a ver pasar a "su verdadero amor" en versión masculina.

1 de marzo de 2010
Mi corazón de repuesto, se muere por latir SIEMPRE A TU LADO...
Como te acuestes me acuesto, como te mueras te mato!
Agua, que pierdo con mis sudores...

Que son mares, llenos de MALES DE AMORES!
Muchas dudas, por el techo se derraman...
Que se me vierten por los dos lados de la cama!
Voy a plantar un jardín de besos, de esos que se clavan en el pecho, ya verás como se destruye, el hielo que nos SEPARA!
27 de febrero de 2010
3 de febrero de 2010
Un noche oscura. Un cielo embrujado. Un frío insoportable. Un viento descenfrenado.
Un pueblito lejano. Una manzana arbolada. Una callecita desierta. En el fondo, una casa.
Un techo a medio hacer. Una pared descascarada. Una puerta de vieja madera. Una ventana, sin rejas.
Por dentro, una tibia luz anaranjada. Un par de cortinas amarillas, bastante deterioradas.
Dentro, una chimenea. Un fuego, débil, apenas encendido.
Una alfombra ocre, con el desgaste propio de los años.
En el centro, una pequeña mesa rectangular de roble. Alrededor 4 sillas. Una con su pata izquierda, roída.
En la pared, 3 portaretratos. En uno, una jóven pareja enamorada. Al lado, un niño de unos 4 años. En el marco de vidrio, los tres, sonrientes disfrutando del mar.
El viejo empapelado, rasgado por doquier.
En un rincón, un mueble. Encima del mismo, una pila de antiguos libros. También, un candelabro de época. Una antigüedad. En él, un velón aromatizado, a medio consumir. Una ínfima llama, se hamaca con la corriente de aire. La cera ya derretida cae entre las betas del mueble de madera.
A su lado, un sofá color verde musgo. En él, dos cojines bordo. Sentada sobre él una mujer.
Un chal beige le cubre los hombros. Unas sencillas pantuflas a cuadros la protegen del frio.
En su rostro, se refleja la soledad.
Unas lágrimas se desprenden de sus ojos.
Una de ellas, exterioriza su angustia.
La mujer llorá, y nadie la oye.
La mujer sufre, y nadie puede verla.
Se muere por dentro, y nadie va a su encuentro.
29 de enero de 2010
Estás loco, loca, muy.. y yo también.
Pero esta locura es lo que permite conectarnos asi, y la adoro.
Aún, no sé, si vivo constantemente buscando tu magia, o si busco tu magia para poder vivir.
Decir que extraño tu paz, puede sonar hasta irónico, lo sé, pero es real. Lo hago. La extraño. Tanto como la sensación que esa paz dejaba en mi cuerpo.
Parar, mirar hacía atrás, podría servirme, ayudarme. O no.
No quiero intentarlo. Me rehuso a mirar hacía atrás. Tengo miedo, quizás duela, y le tengo miedo al dolor.
También le tengo costumbre y hasta un poco de confianza. Sé exactamente como tratarlo, al igual que el sabe como hacerlo conmigo.
El me conoce a la perfección, y yo a él.
Podría mirar hacia el futuro, pero tampoco quiero.
No estoy segura de que lo que puedo ver sea bueno. La misma situación. La misma tristeza. El mismo dolor. Quizás sea eso lo que observe. Quizás todo lo contrario. Pero no tengo el coraje de enfrentarlo, hoy no lo tengo.
No puedo más. Conmigo. Me canso a mi misma. Me harto de encontrarme enredada en historias sin fin. Fastidiada de verme día a día al espejo y no reconocerme. No encontrarme. No sé dónde quedé. Sé que en algún lugar, frené y me estanqué. No quería avanzar más, pero la vida siguió. Los días y las horas pasaron sin esperarme, sin advertirme, sin avisarme. Ahora tengo que correr, apurarme para alcanzarla antes de que se vaya. No puedo perderla, sé que tiene muchisimas cosas buenas ocultas para mi. Escondidas en las nubes, las flores, las estrellas.. esperando para sorprenderme.
Tengo que ser veloz... tengo que desprenderme de aquellas cosas que me pesan, que me entorpecen el camino. Sé que todo sería más fácil si pudiera aferrarme a tu mano para avanzar. Pero no estás, no volvés, no me buscas.
Y duele.. y te extraño. Horrores te extraño.
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