5 de diciembre de 2009


Quisiera tocarte, rozarte, besarte, olerte, recorrerte, degustarte, probarte, lamerte, chuparte, sentir tu piel, mirarte a los ojos y descubrirme en el brillo de tu mirada, quisiera TENERTE..
Pensandolo bien, no estoy completamente segura!
No sé si es lo que quiero, no sé si me hace bien saberte asi... no entiendo si me hace bien quererte asi.. no sé si me das paz o si me internás en una locura tormentosa de la que no sé como salir.. tampoco sé si el problema está en que "no sé" o en que "no quiero" salir...
Quiero irme, dejarte, alejarme, perderte, despreocuparme de vos...
No saber, no pensar, no extrañar, no querer, no decir, no callar, no esperar, no desear, no sentir... Pero contradictoriamente, AMO TODO ESO!
O quizás lo que amo es que me pasa con VOS..!
Odio que seas VOS... tan así, tan vos...
Desearía meterme en el cuerpo de otra persona y dejar de ser YO...
Quizás asi, pueda pensar sin SENTIR... o sentir sin PENSAR...
Lamentablemente no puedo.. tengo el cuerpo en el que viví, vivo y estaré por siempre y la misma mente con la que me levanto todas las mañanas para volvernos a presentar como si aún no nos conocieramos, es un momento triste, lo sé... pero es MI MENTE y no puedo cambiarla... aunque quisiera...
Es probable que en el futuro intente desesperadamente despertarme un día y no pensarte más... que mi mente se ponga en BLANCO y sólo recordar que alguna vez te CONOCÍ, pero que por algún motivo... TE FUISTE... o quizás... TE FUÍ...!

17 de noviembre de 2009

Busco...


Busco algo que no tiene nombre...


Ya lo encontré en el agua de algunos arroyos, en la cima y en las laderas de ciertas montañas, en las nubes de algunos cielos, en la selva cerrada que esconde algunos valles... lo encontré ya muchas... muchas veces... pero no encuentro su nombre...

Volveré al agua, al cielo, a la tierra...

Volveré hasta descubrirlo!

9 de noviembre de 2009

Indig-Nación!

Hoy me indigné con la sociedad...
No sabría decir exactamente con que parte de la misma, pero estoy segura que lo hice con casi casi, su totalidad..
No sé como explicar el motivo puntual, asi que voy a optar por contarles la situación que viví hoy, y que sean ustedes los que determinen el por qué de mi indignación.. y el por qué de la que van a sentir ustedes cuando terminen de leerme...
Venía viajando plácidamente desde mi trabajo a mi hogar (el "plácidamente" implica que venía soñando con mi mundo y por ese motivo no me percaté, o mejor dicho, me hice la que no veía, el descomunal ascenso de la masa de gente en el vagón del subte, en el cuál, habría espacio para 5 personas más, pero como la gente ultimamente está muy positiva se creyeron capaces de subir 20 y así lo hicieron ... =/)
En fín, como les decía, viajaba... pensaba... miraba ... deseaba llegar y ví la estación, mi estación... Feliz y contenta, me bajé ..
Subí la escalera para darme cuenta que se había levantado un viento importante y que por ende, tenía frío!
Llego a la esquina y paro, porque el semáforo está en rojo y no puedo cruzar... en eso.. siento una vocecita... me doy vuelta y veo una señora de unos 60 años, con un bastón.. apoyada en la pared de la esquina hablandooo y hablandoooo..
Me detengo un minuto a escuchar lo que dice, y recibo lo siguiente:
- Ayudenmeeee, ayudenme por favor, son muy caros, son muy caros los remedios, ayudenme por favor!
Y repetía... y repetía... incansablemente esas mismas palabras... ahí me percaté de que solo yo parecía escucharla, porque el resto de la gente pasaba como si nada por su lado y ni siquiera se percataban de su presencia en esa esquina, muchisimo menos iba a esperar yo, que pararan a escucharla...
Me angustié, sentí mucha pena, pensé ... "La puta madre, que vida más injusta, porque mierda esta pobre mujer tiene que estar chupando frío en una esquina pidiendo plata para cuidar su salud y nadie, nadie, NADIE se detiene un segundo?"
Es más, como si no alcanzara con no detenerse.. la gente ponía caras del estilo "Que vieja molesta" "Anda a pedir plata a otro lado" ... los más pequeños insinuaban con sus gestos "Que señora tan loca" y los grandes señores de caras arrugadas emitian un espantoso "Que vieja ladrona, minga que te voy a dar mi plata, anda a saber lo que hacés con ella después, que se cree la gente que uno es el Banco?"
Impresionada, esa es la palabra que me describía en ese instante.. estaba paralizada por la impresión... me había dado cuenta que el semáforo ya había cambiado unas cuantas veces a mi favor, y que aún así .. yo seguí ahí, parada en esa esquina igual que la señora...
De repente veo venir un muchacho caminando, tendría 25 o 26 años, y la vió...
Aunque no pude ver mi expresión al ver a la mujer en la esquina, estoy casi segura que la que se formó en el rostro de ese flaco era identica a la mia... de hecho, no me equivoqué porque lo ví acercarse y decirle a la mujer:
- Tome señora, es una vergüenza que una persona como usted tenga que estar acá, el país es una vergüenza...
Y acompañando sus palabras, estiró su brazo para entregarle un billete de $5.- a la mujer...
En ese segundo, el alma me volvió al cuerpo, sentí la esperanza recorrerme la sangre... no sólo el también la había visto sino que además la estaba ayudando... el mundo no estaba perdido... ya eramos dos los que nos preocupabamos por el otro... Me sentí feliz, aunque lamentablemente, como casi siempre, esa sensación me duró solo unos segundos más... y aunque todavía no pueda creerlo, fué interrumpida por la respuesta de la señora, que muy violentamente le dijo:
- Pero porque no te metés los $5.- pesos en el culo nene? Que carajo hago yo con $5.- pesos de mierda eh? Me querés decir?
Y acompañó sus gritos con un movimiento de brazos que hizo que el billete fuera a parar al piso...
Yo no podía creerlo... no quería creerlo, y por lo que podía ver, el chico tampoco... miraba a la mujer sorprendido, angustiado, con bronca... su cara reflejaba tantas cosas que no puedo describirlas... agarró el billete, se dió media vuelta y se acercó para cruzar...
Evidentemente, mi cara demostraba fielmente lo que pasaba por mi cabeza en ese momento porque el chico me miró y me dijo... "Eran mis únicos $5.- hasta que cobre el viernes, te juro que me dió tanta bronca verla ahí parada que me iba a ir caminado al laburo, no me importaba nada" ...
En el segundo siguiente, se limitó a poner una profunda cara de tristeza y cruzar la avenida...
Lo mismo hice yo, pensando....
Pensaba en que estaba indignada, enojada, embroncada, malhumorada... Que gente desagradecida, que país de mierda, pero no es el país, es la gente... que pide ayuda, y no quiere recibirla... que quiere todo servido en bandeja... no entendía como en 5 minutos la mujer pasó de darme lástima a sentir por ella un terrible asco, por ella y por toda la sociedad que era igual ... que no ve, que no escucha, que no siente, que no reacciona.. que se esta robotizando... en el fondo creo eso... que de a poquito nos estamos robotizando...
Ojalá, nunca me pase... quiero sentir toda mi vida...!

15 de septiembre de 2009

El que espera... desespera! =/

El que espera, desespera!

Hace un par de meses decidí consultar a un terapeuta.
Mi historia con Norma, la mujer de mis sueños, se había terminado y yo creía que con ese romance también terminaba mi vida.
Este pensamiento no era muy positivo que digamos y por ende mi vida tampoco lo era. Cuando caí en la cuenta de esto, hace un par de meses, fue cuando decidí consultar a un terapeuta como les estaba contando.
Lo decidí, pero de decidir a concretar hay unas cuantas letras que no coinciden como ya deben saber.
Hoy lo concreté, reacomodé las vocales, cambié las consonantes y fui a mi primer sesión de terapia.
Ángel, un viejito de facciones tristes y rostro cansado por el maltrato de los años que carga en su mochila, parecía ser todo un sabio.
Ah! Perdón, Ángel era mi terapeuta, el que acababa de conocer y ese que supuestamente debía ayudarme a “abrir mi alma y dejar entrar al amor una vez más”.
Aparecí en la puerta de su consultorio a las 9:05 am, ya estaba llegando 5 minutos tarde a nuestra cita pero no me importó mucho.
Me apoyé en la pared del modernoso edificio, como si tuviera miedo a caerme por estar un poco dormido todavía o temiendo derrumbarme por esa angustia que me recorría el cuerpo sin apuro por irse (como quien pasea por las callecitas de San Telmo un domingo de sol).
El mármol helado hizo efecto al ponerse en contacto con mi cuerpo y subí completamente el cierre de mi campera.
Sentía que me faltaba el aire y que el metálico cierre se clavaba en mi nuez pero no me importaba, hacía demasiado frío como para preocuparme por si moría de asfixia o no.
Le dí una pitada al cigarrillo que había prendido unos minutos atrás, justo antes de ver que las agujas de mi viejo reloj infantil marcaban las 9:07 am.
Dirigí mi mano hasta ese hueco formado por el variado pliegue de telas que se encuentra a la altura de mí inquieta cadera (léase “bolsillo”, sólo que pretendo que esta sea una historia de verdad y no de las que se cuentan por las noches en los vagones del tren).
Como les decía, metí mí mano congelada en el bolsillo izquierdo de mi jean gastado. Automáticamente, una sensación de inmenso poder comenzó a recorrerme el cuerpo.
No sé como explicárselos con palabras, a veces es jodido che! Y además yo no soy escritor ni anhelo serlo. Pero sí, era eso lo que sentía, poder, la sensación del poder infinito corriendo por mis venas. No podía comprender cuál era el motivo de tan placentera situación, no encontraba respuestas ni lógica alguna.
De pronto retiré mi mano del bolsillo (aunque debo admitir que no creo haber sido yo el responsable de ese acto, sino más bien la inercia que habita en todos los seres). Bajé la cabeza para observar claramente mi extremidad izquierda, ahora un poco asustado.
Mis largos dedos, aún entumecidos por el frío, se cerraban sobre un efímero trozo de papel con una fuerza descomunal (y cuando digo descomunal me refiero al máximo esplendor de la fuerza que puede llegar a tener un cuerpo humano de mi edad).
Estiré mis dedos, ahí estaba, sobre la palma de mi mano el objeto capaz de hacerme sentir un poder tan inconmensurable, que ahora parecía estar suicidándose poco a poco al sentir que mis ojos, podían observarlo.
Un trozo de papel, exactamente lo que describí unos segundos antes. Su color? Digamos que era un tanto violáceo…
Vi sus números impresos y caí en la cuenta de que debía volver a guardar rápidamente mi billete de $100.-, antes de que algún mocoso insolente y despreocupado pasara y me lo arrebatara de mis manos.
Guardé el dinero, mi dinero, aunque sólo por unos instantes más. En breve “mi” billete, seguiría siendo “mi”, pero la expresión: “mi billete” saldría de la boca de mi analista una vez terminada la sesión.
Consulté mi reloj justo a tiempo de ver que la manecilla de los segundos llegaba a su encuentro con el número 12 y me develaban que ya eran las 9:08 am.
Volví a fumar de mi cigarro, esta vez por última vez, lógicamente por última vez de “ese” cigarro, porque más adelante encendería otro. Ahora que lo pienso… hace mucho tiempo que vengo fumando “por última vez”.
Sentí el placer del humo recorrer mi garganta, el sabor amargo del tabaco secar mi boca y nuevamente el humo recorrer mi cuerpo, pero esta vez mis fosas nasales, para encontrarse, como yo, con el cruel frío de la calle.
Lo arrojé a la vereda y nuevamente en un acto que no realicé yo, sino mi inercia, lo aplasté firmemente con mi pie derecho. Una vez más dirigí la mirada a mi fiel compañero con agujas, ese que siempre llega a tiempo cuando lo necesito, y nuevamente llegó a tiempo. Tanto como para anunciarme que ya eran las 9:09 am.
Justo ahí escuché el chirriar de la puerta de entrada sonar detrás de mi y por el leve vientito que rozó mi espalda, pude darme cuenta que ésta había sido abierta.
Giré mi cabeza para que mis ojos encontraran nada más y nada menos que lo que les contaba al principio: Ángel, un viejito de facciones tristes y rostro cansado por el maltrato de los años que carga en su mochila. Parecía ser todo un sabio.
Escuché su voz decirme en tono de duda…
-¿Oscar?
Mi boca, atinó a emitir un breve sonido, más bien parecido a un pitido y junto al temblor de mis labios hicieron que sonara algo parecido a un:
- SssssiiIiIiiiiI
- Soy Ángel, su terapeuta, pase, ya es hora de nuestra cita, es más ya llevamos 10 minutos de retraso.
En ese instante volvió a actuar mi inercia, o mi miedo, o mi locura o simplemente yo… la cuestión es que deje escapar estas palabras:
- Discúlpeme Doctor, pero reacomodé mal las letras!
Sin más me dí media vuelta y comencé a alejarme por la calle, todavía de noche… típica del invierno, dejando en los ojos de Ángel plasmada la imágen viva de un gran desconcierto.
Caminaba y dejaba que mi mente pensara: De decidir a concretar hay unas cuantas letras que no coinciden.
Eso fue lo que me pasó esta mañana, por miedo, por error o por deseo nada más, reacomodé mal las letras. Igualmente, en este momento que me pongo a analizar, agradezco que así haya sido.
Para que concretar? Si en el fondo, muy en el fondo, yo ya sé que con Norma, con esa historia y con esta historia que hoy escribo… también se va mi vida.

7 de septiembre de 2009

Me quejaba y ....

Ayer a la noche estaba sentada en este mismo lugar, frente a la pc, tomando mate como de costumbre... y pensé... Puta madre! que vida más aburrida... ( a partir de ese pensamiento, obviamente, empecé a quejarme de cuanta cosa se me cruzaba por la cabeza).
En un determinado momento, no sé por qué, ni cómo... me puse a divagar, imaginando que estaría haciendo la gente en el mundo en ese preciso instante en el que yo tomaba mate y me quejaba de TODO!
Ahí caí en una realidad, dura, me costó bastanta asimilarla, es por eso que no escribí esto ayer.. no podía, o mejor dicho.. no sabía como expresarlo...
En ese mismo momento seguramente había gente que:
*Tenía sueño y no tenía donde dormir...
*Tenía hambre y no tenía que comer...
*Tenía sed y no tenía que tomar...
*Tenía deudas y no tenía con que pagar..
*Estaba llorando...
*Estaba intentando olvidar a personas importantes...
*Estaba intentando curar heridad...
*Intentaba cerrar etapas...
*Se sentía sola ...
*Estaba sola...
*Estaba preocupada...
*Estaba triste...
*Tenía problemas...
*Estaba enferma ...
*Sufría...
*Moría ...
*Extrañaba ...
*Buscaba la salida a sus problemas en un vaso de vino y después en otro... y en otro...
*Las buscaba en las drogas...
*Se estaba arruinando la vida...
*Estaba trabajando, en la intemperie.. sintiendo el frió y la lluvia en su cuerpo...
*Dormía en la calle...
*Revolvía la basura para poder comer...
*Pedía plata para mantener a su familia...
*Tenía dolor de corazón...
*Secuestraba a un niño...
*Mataba a alguien ...
*Robaba algo o peor aún .. que le robaba a alguien..
*Se suicidaba...
*Se peleaba...
*Discutía...
*Gritaba...
*Pegaba...
*Maltrataba...
*Insultaba...
*Heria...
*Abusaba de otro...
*Estaba siendo victima de un robo, violacion, secuestro...
*Se vendía para poder cenar..
*Estaba desesperada y no podía encontrar un motivo para vivir...
Uff, ahora me doy cuenta en lo mucho que pensé... después de ese analisis interior, pude darme cuenta lo feliz que estaba yo, en mi casita, calentita, tomando mate y sin problemas.

A veces hay que sacarse los ojos y mirar un poco más allá de lo que queremos ver... hay cosas que también estan .. que también pasan, mientras a nosotros nos pasan otras, pero no hay que cerrar los ojos.. no hay que mirar para otro lado... es probable que no podamos cambiarlas... pero por lo menos, si las mantenemos presentes en nuestra mente... es poco probable que nos surjan ganas de quejarnos por algo!

2 de septiembre de 2009

Hemicraneal! ♥

Deja que la lluvia... acaricie tus párpados...
Y que la humedad... se clave en tu sien...
Deja que esta noche tus pies anden descalzos...
No los pares... si empiezan a correr!
Deja que el deseo por una vez se cumpla...
Deja que el silencio... te susurre otra vez...
Deja que tu ausencia en una depresión se hunda...
Deja que el niño que llevas dentro... vuelva a nacer!

Deja que la gente pase a ambos lados... sin tocarte...
Y que el neón de la noche... se clave en tu piel...
Deja que la duda que hay en tu mente... no pregunte...
Y que no se clave... que ni siquiera hable...
Y que se muera solo por esta vez!

Deja que los coches... te salpiquen.... cuando pasen...
Que mojen tu risa... con su puta prisa antes de morder...
Esa manzana envenenada por un jodido martes...
Que se pregunten... que haces en la calle?
Que no se den cuenta de ese detalle!

Que esto es un paseo... como los de antes...
En que nadie se busca... nadie quiere encontrarse...
Que todo se vuelca... en un vaso vacío...
Que no hay más nostalgia que la de perderse...
Si duele un recuerdo... te cura el olvido...
Si duele la cabeza... con Hemicraneal vale!
Si buscas ayuda... chungo esta noche estoy solo conmigo!